El cuento
A
ver, a ver, recuérdalo, ya no te voy a estar preguntando cien veces, o me dices
ahora o te vas directo para dentro, ¿me entiendes?... Entonces, como iba
contando, primero, estaban celebrando algo, ¿verdad? Si es posible, ¿se puede
saber qué estaban celebrando?... ¿Prefieres callar? Eso ya lo veremos con tu
abogado. La ley dice que tienes derecho a guardar silencio…, pero acá no
respetamos eso, ¿oído?... Según lo testificado por los asistentes de la reunión,
antes de que la mayoría llegue a tu casa, estabas con el declarante n°1. A
versión de sus palabras corre lo siguiente en tu contra: “Él había bajado
para dejar salir a su perro porque a este le gustaba dar sus vueltas por la
manzana. Ya lo conocíamos, regresaba tras media o una hora. No me di cuenta que
había dejado la puerta abierta. Él nunca comete este tipo de errores. Cuando
subió nos ubicamos en su terraza que tiene vista a los jardines de sus vecinos.
Tomábamos unas cervezas mientras nos distraíamos mirando a una pareja de gatos
que chirriaban en el techo de al lado mientras escuchábamos un poco de música.”
¿Es correcto?... Está bien, no hable si quiere. Para no hacer esta charla
tan monótona y que se aburra escuchando a su amigo, que obviamente estuvo con
usted, pasemos al declarante n°2: “Habíamos hecho una videollamada porque
estábamos esperándolos en el Qhapac Ñan. Es el aniversario, jefe, le juro por
mi madre que no quería que ocurriera nada de esto (el declarado solloza y
se lamenta utilizando términos vulgares –puta madre, carajo, conche su
máquina–). Les estábamos enseñando qué tal estaba el concierto, queríamos
que vengan para el Grupo 10 que se iban a presentar en un rato, nos íbamos a
ver después de mucho tiempo.” Según la pareja, declarantes n°4 y n°5, ellos
llegaron y encontraron su puerta abierta, ¿no es así? Dijeron lo si… ¡Ah, ah,
ah! Nada de abrir los ojos, ahora escúcheme: “Subimos. Sí, subimos. Él
se encontraba en su segundo piso sacando vino, o qué sé yo. Fueron cervezas y vino,
señor. Sí, sí, gracias, mi amor. En la terraza estaba nuestro amigo, estaba
un poco fuera de onda, pensamos tal vez que estaba muy borracho, o así. O
que tal vez esté duro, pero él nunca se comporta así (se debe
cuestionar al declarado n°1 por posible pequeña cantidad de cocaína, tiene
amigos drogos usted, vaya cojudos). Nos abrazó y dijo que nos larguemos,
que seguramente vienen ustedes dentro de un rato, señor. Ahí es
donde él subió. Ya recordé, él nos dijo que terminando la caja de cervezas nos
íbamos. No queríamos hacerle caso a nuestro amigo porque seguramente estaba
paranoico de tanta jalada.” La declarante n°6 advirtió: “Siempre hace
ese tipo de fiestas. Está bien que haya parado aquí, no nos dejaba dormir. Nos
parece un tipo patético y asqueroso que se la pasa cantando en las noches con
su guitarra a todo volumen. Qué repulsión. Y no podemos llamar al Serenazgo
porque este es barrio de artistas dizque, me vale su artistada. Que se vayan al
demonio. Perdóname diosito lindo, pero no soporto a esos vagos de cuarta.
Cuando fui a comprar el pan a la tienda que está al frente de su puerta allí
estaba tirado, había un charco de sangre. Yo grité.” Ya estamos recordando,
¿no?... Oiga, cómo que se hizo más pequeño… ¿Siempre tuvo los dientes caídos?
¿Vino así?... Dejemos de lado esos asuntos, no me importan, lo que importa es
que usted debería ser desprovisto de libertad. Para continuar rememorando y
reconstruyendo los hechos por los que está aquí, retomaré las declaraciones de
la persona n°2: “Él me colgó, dijo que ya venían. Le dije a un par de amigos
que vayan a buscarlo, su casa estaba cerquita, jefe, a unas cuantas cuadras
nada más. Ellos fueron. Hasta que regresen, en mancha decidimos ir a comprar un
ron, pero resulta que por allí estaba carazo, entonces fuimos a buscar una
tienda o un minimarket.” Muy bien, acá supuestamente estás en tu casa
conversando con el declarante n°1, ¿estoy en lo correcto?... Para hacer
hincapié vamos al declarante n°3, que estuvo cuando sacó a su perro: “Ese es
mi veshi. ¿Qué pasó, se puede saber?... Está bien, está bien, yo solo respondo,
entendí. Yo lo conozco porque una vez su mamá nos invitó a su cumpleaños, no es
alguien que tenga muchos amigos, y fui con mi esposa creo…, sí, fui con ella.
Es alguien un poco extraño que se la pasa hablando de cosas tontas para
nosotros que somos adultos, aunque él también es uno, pero actúa como niño,
pero no es nada malo, bueno, quiero creer. ¿Que siga con lo que pasó en la
calle? Ya, ya, ahorita… Yo lo vi normalazo, me saludó, me dijo incluso si
quería unirme, yo tengo mucho trabajo que hacer, solo atiné a decirle que más
tarde, tal vez, entonces dijo que ya me mensajeaba. Dejó su puerta abierta,
supongo para que luego pase el perro, no sé, aunque él siempre deja la puerta
cerrada, seguramente estaba pasado de copas. Yo me saqué un puchito para el
frío, no puedo fumar adentro porque los inquilinos me comienzan a gritar muy
fuerte. Cuando estaba terminando el cigarro, justo por sacar otro para fumar,
vi llegar a dos personas que se pararon fuera de su puerta.” A todo esto,
señor, ¿quiénes son los declarantes n°7 y n°8? Resulta que también habían
estado en su casa y ninguno de los declarantes que estuvieron allí los vieron,
ni si quiera usted al parecer… ¿O sí?... ¿Quiénes son?... Bueno, lo que se
sabe, porque nos lo dijeron los de la patrulla, es que a ellos los trajeron acá
por cuestión de una pelea. Los vecinos llamaron, al toque fue a parar allí el
carro, y resulta que a parte de la mecha también había un ensangrentado en el
piso. Pero da igual. ¿Sabe?, acá no acatamos ese tipo de denuncias, esas
grescas en la calle, pffff, qué es eso, que mejor se lo decidan como varones
que son, a punta de puñetazos sin joder a nadie en otro lado… ¿Por qué me mira
así? ¿O acaso usted es maricón? Mírenlo a este tipo, que no sabe matar ni una
mosca dice, pero qué huevos para realizar por lo que está acá, ¿no? Maldito
cojudo… En fin, ¿En qué nos quedamos? ¡Ah, ya! No se derrita todavía, ¡mire que
el piso está limpio, carajo!... ¡Declarante n°7!: “Me metió un quiño este
huevón (señalando al declarante n°8). ¡Enciérrelo! Estábamos en el bar del
segundo piso, pero decidimos ir afuera para arreglar las cosas. Me tenía cojudo
con sus cochinadas. Yo le advertí. De mi hembra no estés hablando, concha de tu
madre. La puerta estaba abierta y aprovechamos en salir, si no, tenía que subir
hasta su azotea para decirle al dueño que nos abra. Mejor, porque hubiese
perdido toda la calentura. Un perro estaba meando en la esquina del poste
mientras nos miraba y se cagaba de risa, y cuando llegamos a la esquina había
una sombra sobre nosotros.” Para que entiendas… Espera, espera, todavía no
le hagas caso a tu pichi, ¡aguántate carajo!… ¡Declarante n°8!: “Ese está
pendejo, le tenía que dar su quiño, cómo mierda va a decir que su mujer hará
mejor al país, qué mierda le pasa en su cabeza, acaso no sabe las atrocidades
del padre, yo juro que lo mataba. Perdón, oficial, pero es la verdad. Que se
pudra ese imbécil, no sabe ni dónde está parado. ¿No sabe quién es ese cojudo?
El novio de la presidenta pues, ayer nos hicimos amigos y le dije vayamos a un lugar
caleta que le dicen el segundo piso. ¿Cómo lo conocí? No recuerdo, en serio. La cuestión es que subimos allí por el elevador de plumas que está en la
esquina de la casa porque para entonces la puerta estaba cerrada aún. Se
escuchaba una musicota en el último piso, pero ese cojudo del dueño deja entrar
no más, por eso instaló la almohada, así llamamos al ascensor los que vamos
allí. No sé cómo lo consiguió, pero se ve que el huevón es de puta madre, piensa
en nosotros, los borrachos, siempre. Nos mantiene cómodos, carajo, por eso es
que tiene su gente.” Los de peritaje han indicado que esa especie de
elevador es de procedencia china si no me equivoco. Cómo es que avanza la
tecnología. Allá los niños hacen calculadoras en un segundo, así los educan, no
como acá, que resultan en la mediocridad, en la inmundicia total, como cierta
persona que estoy mirando ahora. Como sea, pedazo de… Aguante, no se me vaya,
no se me vaya, que el frío del piso por lo descalzo de sus pies no lo vaya a
asustar, ¡caramba! Para terminar con el declarante n°3 entonces: “Uno de esos
que llegaron entró, el otro se quedó allí parado, creo que este dio la vuelta a
la esquina luego. Yo ya me disponía a entrar a mi casa cuando vi a una paloma
gigante salir volando de la azotea del veshi. Raro fue porque no volaba,
simplemente caía. A las finales entré porque hacía tremendo frío. Escuchaba
afuera una pelea entre dos personas. No supe en realidad qué se decían, pero
uno quería defender a su novia, que en sus palabras iba a salvar al país. La
gente está cada vez más loca.” Así pues, seguido a esto, podemos anexar lo
que continuó diciendo el declarante n°8: “Le gritaba al sonso este (señalando
al declarante n°7) porque había sido tan huevón de bajar por las escaleras.
Y el elevador de plumas qué, le dije. Lo mandé a la mierda, oficial, perdone
por la palabra, pero ese cagón me da cólera. Nos estaba mirando un tipo en la
esquina, se había ido la luz, pero una luciérnaga, de esas gigantes del tamaño
de un foco, revoloteaba por ahí y nos dio la imagen de un gordito que corría
una maratón en círculos. Estaba mirando al cielo, asustado. Puta, yo estaba
hecho un fósforo. Qué chucha miras, le dije. Me respondió que vio a su amigo
volar por los cielos. Le di un quiño por raya’o, qué chucha me va a estar
diciendo a mí que alguien estaba volando, este huevón se había fumado su media.”
ABSHD Ey ¡Ey! Atento,
aún no terminamos, solo deme un ratito, y luego ya saldrá por la puerta, esa
chiquita al lado de la casa del ratón que está sobre su hombro. MHJHMEMEOHMJ El declarante n°7, para
resumir lo último, dijo que aquel individuo, ese que estaba parado en la
esquina, de físico obeso, corriendo gritaba: “Mi amigooo, mi amigooo, ¡puta
madreee!” Luego se paró, los observó, y que es ahí donde el declarante n°8 se
acerca a conversar con él y le mete un puñetazo tan fuerte que le parte la
cabeza en dos haciéndole volar los sesos. HMJHJTAMAREYAMEMEOHMJDSD
Luego ambos corren por el incidente y escuchan a una señora gritar detrás. Para
esto, antes de que usted se me vaya, JDSJMCARAJOPICHIDEMIERDAMDSDF
los declarantes n°4 y n°5 afirmaron que: “Bajamos, señor. Encontramos a un
chico tirado en el piso con la cabeza rota. Fue horrible, horribleeee. MJFHJDSFGHJDCARAJOOOOMDHSHJDSMH Nuestro
amigo dijo al toque que los llamemos, que él estaba loco que…”. JHGHKJHSAHHPUTAMADREYANOAGUANTOMDHSHJDDGDFDF
Señor. ¡Señor! ¡Señoooor! Escúcheme, carajo. Todavía falta que la
declaración de tu amigo donde dice que mandaste volando al patio del vecino al
que subió… ¡No te!... JDUMHYANOPUEDOCONCHESUMAREJUMHGKM
Declarante n°1 ¡Rápido!: “Subió uno de pelo (No…) largo. En eso él
sacó un lápiz dorado de su (Te…) bolsillo… Le grito, te voy a utilizar
concha tu culo… (Des…) MEVOYAMEARENELPANTALÓNCARAJO
El perro se cagaba de risa desde abajo, lo sfefdsr NOPUEDOAGUANTARMÁS escuchaba, y las sfsfer gatas en
dnsjfbnsddfsh PUTAMADRE celo
gritaban. Le clavó la punta, lo dsfgsdfsdfsddsj ANADA mandó sdffrefrdfdrfgsdtg METENGOQUELEVANTAR volando y dijo… (Pier) que lo
asdsfdrgtdfwed MIERDAMEMEO
haría (Tes…) cuento…”. PUTAMADRETENGOQUEIRAMEAR.
Muy bueno
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