Los ciclos

Oh, estrellas que todo lo sienten y prevalecen en el claro de sus ojos.

Oh, el canto de sus cítaras.

Oh, los guijarros de sus miedos.


Asume el tiempo entendido, como

prevalecer en la estancia.

Golpe, duro y seco. Roce, cremoso y latiente.

La lengua se tuerce en ideas, las

hormigas se comen su estirpe.

Ulular de sus voces que la estorban,

sed de amor y desenfreno.

Pero qué guardo yo en el corazón.

Ramas de sauce han invadido mi certeza,

raíces de eones que he construido,

muñecos hechos en fábricas no existentes,

deseos implícitos por los años gastados,

aguardiente salado de mis entrañas.

Mano, caricia, tacto.

Tacto, cabello, terror.

Terror, ternura, pasión.

Pasión, libido, carne.

Carne, orgasmo, mártir.

Podredumbre de los nichos.

Mezclas eternas de los cielos.


Pienso y pienso que pienso. 

Siento y siento que siento.

Mimo, pero no mimo.

Quiero, pero no quiero.

Entonces:

¿Amo, pero no amo?


Tartamudo de mis ecos,

te lo digo: "Amas",

y mis adentros: "Lo sé",

y entonces: "¿Por qué la dejas ir?",

y mi estirpe: "Nunca podría dejarla ir",

y mis esbirros: "Ve entonces por ella",

pero yo: "…"

Puntos, puntos y más puntos,

puntos y puntos de puntos,

puntos de puntos entre puntos y más puntos.


Oh, mis dedos acarician sus pulpejos en el meridiano sol.

Oh, el calor derrite nuestros destinos.

Oh, el frío empapa nuestros listones rosas.


Pero yo entiendo, pero me entiendes.

Pero yo trato, pero tú tratas.

Para qué entonces.

Qué cosa: lamentar.

No es lamentar, me dijo.

Qué cosa: comparar.

No es comparar, me dijo.

Qué cosa: regresar.

No es regresar, me dijo.

Entonces, qué es el vivir.


Situaciones de situaciones.

Compleja red de infinitos nudos,

algarabía de dudoso axioma.

La frente emana líquido,

la máquina está trabajando.

Elegir o no elegir.

Por todos los gritos pausados,

los entrecejos de razón y culpa,

las anémonas que flotan en la cóclea

que entrelazan su espíritu con el tenso

palpitar, palpitar del palpitar.

Y entre palpitares, decidí elegir el tuyo.

Feroz tranquilidad,

en espinas de algodón.


Oh, canto suyo divino.

Oh, te quiero.

Oh, te tomo.

Oh, una vida contigo.

Oh, velada.

Oh, rocío.

Oh, pasión.

Oh, toma mi mano.

Oh, oh, oh.

Amor mío.

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